23 coronas de época visigoda encontradas por puro azar, en las afueras de Toledo, en Guadamur en la década de los años 50 del siglo XIX. En ese lugar tienen lugar las primeras excavaciones “oficiales” en España. El tesoro se termina desperdigando por España y Francia y casi setenta años después de su hallazgo son devueltas por Pétain algunas de las coronas al Gobierno de Franco. España cumplía de esta forma una revancha secular con su vecino del norte, y le “arrancaba”, pues el acuerdo fue muy desventajoso para Francia, piezas robadas por los soldados napoleónicos y otras compradas de forma legal. Años después, Juan Manuel de Rojas, un arqueólogo toledano, lucha por devolver al sitio el reconocimiento que se merece.