En 2013, unos comprometidos arqueólogos, sin apenas medios, comienzan las excavaciones autorizadas para recuperar el fortín íbero de Aigües Baixes, sobre un solar de propiedad privada, en el término municipal de El Campello (Alicante). Un año después, tras los trabajos arqueológicos de la primera campaña y el inicio de los trámites para declararlo B.I.C. (Bien de Interés Cultural), gran parte de su estructura recuperada por los arqueólogos es arrasada por una «inesperada» e «invisible» máquina excavadora. Esta es la historia de una construcción levantada hace 2.500 años, donde la acción humana intentó ilegalmente que regresara de nuevo al olvido.