Hace más de 600 años, Zhu Yuanzhang reinó sobre la Gran China. Tras desafiar a los mongoles, victorioso, creó un movimiento político, se autoproclamó emperador y fundó, ese mismo año, la dinastía Ming, lo que supuso el regreso de una familia china a la cabeza del Imperio. Pero sus delirios de grandeza fueron más allá: decidió construir una ciudad imperial, la primera Ciudad Prohibida. 2021. Durante cinco años, arqueólogos chinos han movilizado numerosos recursos para desvelar la historia de este yacimiento e iniciar ambiciosas operaciones de reconstrucción. La ciudad objeto de estudio ha resultado ser enorme, incluso más importante que la Ciudad Prohibida de Pekín.